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12 de agosto de 2013

Dear little fish








Cuando llevas muchos años en un mismo sitio, cada día con las mismas personas, no somos conscientes de nada. Cada año puede llegar alguien nuevo e irse alguien que llevaba toda la vida contigo, y cuando se ha ido ya no vuelves a saber más de esa persona. Cada año entra alguien nuevo que puede no causar nada en ti y se convierte en un conocido más, como lo son en realidad todos los que llevan ahí contigo desde el primer día, desde que tenías tres añitos. Y un día cualquiera puede aparecer alguien que cambie tu vida en un momento. Y apareciste tú. Estoy segura que alguien te puso en mi camino o yo me puse en el tuyo, porque quién me mandó a mí cambiarme de clase la primera semana. Me mandó alguien que quería que te conociera, y así fue. Lo recuerdo todo perfectamente. Recuerdo lo que estabas haciendo en ese momento, con quién estabas. Aún recuerdo la expresión de tu cara en cuando me viste por primera vez y nada más verte supe que tú y yo íbamos a ser inseparables. La duda esa que todos tenemos de si cuándo cambies de aires y vayas a otro nuevo sitio vas a seguir viendo a todas esas personas que llevan contigo toda la vida, no la tuve, supe que nunca nos íbamos a separar pasara lo que pasara. Y sí, llegó el día en que todos nosotros ya no íbamos a volver a vernos más en aquel mismo sitio, y a muchos de ellos nunca más. Pero lo importante es que ya hemos cambiado de aires y aún seguimos en contacto y seguimos como siempre. A pesar de que algunos profesores mal metieran entre nosotras diciendo que no nos preocupáramos tanto de lo que hacías tú y de lo que hacía yo porque cuando acabara el colegio no íbamos a saber más la una de la otra. Pues se equivocaban. No tenían conocimiento de lo que es la verdadera amistad. Y nuestra amistad se puede ver día a día. Y por eso no te vayas nunca! 

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